Entre naranjos, en Alzira, se alza Casa Magnolia, una joya arquitectónica con más de un siglo de historia. Construida a principios del siglo XX, refleja el esplendor de una época en la que el cultivo de cítricos transformó la Comunidad Valenciana.
En 1992, la familia España rescató la casa del abandono, devolviéndole su esplendor.
Décadas después, en 2024, Blanca y Miguel llegamos con la ilusión de abrir una nueva etapa:
convertirla en un espacio vivo, un hogar compartido donde las personas pudieran reconectar con la naturaleza y consigo mismas.
Hoy, bajo la sombra del magnolio bicentenario que inspira su nombre, la casa sigue escribiendo su historia: una historia de hospitalidad, belleza y comunidad.
En Casa Magnolia, cada estancia ha sido restaurada con mucho cariño, respetando siempre su esencia original. Hemos combinado materiales nobles, luz natural y detalles que hemos seleccionado con mucho esmero.
El resultado es un espacio cálido, inspirador y sereno, ideal tanto para relajarse como para celebrar momentos especiales.
Cada rincón mantiene el alma de tiempos pasados: suelos originales, vigas de madera y encantadores detalles art nouveau que se mezclan con la comodidad moderna.
en la casa principal, incluyendo una suite con baño privado.
con amenities y toallas incluidas.
con capacidad para 6 personas y baño privado.
con menaje, horno, microondas y lavavajillas.
con zonas de descanso, comedor y chimenea.
rodeada de tumbonas y mobiliario exterior.
ropa de cama, aparcamiento privado y servicio de limpieza básica.
El entorno de Casa Magnolia invita a desconectar y reconectar con lo esencial.
Sus jardines, senderos y vistas abiertas son el escenario perfecto para disfrutar de una lectura bajo los árboles, un baño al atardecer o una charla sin prisa.
La casa ha sido diseñada para eventos íntimos, retiros y estancias inspiradoras, manteniendo siempre su filosofía de respeto por el entorno y la historia que la rodea.
En Casa Magnolia cada detalle tiene intención: la armonía del diseño, la calidez de la luz, la paz que transmite el entorno.
Más que un alojamiento, es una invitación a vivir con pausa, compartir experiencias y celebrar lo esencial.
Casa Magnolia